Ejemplos de diferentes formas de colocación de las piezas cerámicas y los cálculos necesarios para su ejecución.


Estas colocaciones han sido realizadas por una de nuestras marcas comercializadas Natucer.

Selección

La decisión de elegir un determinado producto para el recubrimiento de un local debe basarse, no solamente en la adecuación de sus características a las condiciones de uso previstas, sino además, en la seguridad de que dichas características se mantendrán inalteradas durante un periodo de tiempo económicamente razonable.

Por otro lado, cabe destacar que la normativa actual mantiene unos requisitos asociados al tipo de baldosa y no al uso previsto para la misma. Por ello, la Guía de la Baldosa Cerámica ha definido una serie de especificaciones técnicas relacionadas con los usos de la cerámica (uso residencial, uso comercial y público, alto tránsito, equipamiento urbano, etc.)

Es por tanto imprescindible que las baldosas cerámicas cumplan con una serie de especificaciones técnicas, algunas de ellas comunes para todos los usos (características dimensionales, resistencia al cuarteo, resistencia química, etc…) y otras específicas en función del uso al que vayan a ser destinadas.

Las características técnicas asociadas al uso que se deben tener en cuenta para la selección del producto cerámico:


- Características mecánicas: referentes a la capacidad de la baldosa cerámica para soportar el peso (carga de rotura a tracción) y la resistencia al desgaste (resistencia a la abrasión) durante su uso.


- Resistencia al deslizamiento: La medición de dicha propiedad se ha seguido el método detallado en el Código Técnico de la Edificación que clasifica los pavimentos en cuatro categorías: sin requisitos; suelos interiores secos; suelos interiores con pendientes o húmedos; y suelos interiores húmedos con pendiente, suelos con grasas, lubricantes, etc, y suelos exteriores y piscinas.


- Características adicionales: referentes a “uso exterior” o a instalación en locales sometidos a limpiezas agresivas “uso higiénico”.



Colocación

 

La instalación y puesta en obra de un recubrimiento cerámico es un proceso en el que se debe seleccionar la técnica de colocación adecuada en función de todos los factores que intervienen en el sistema.

La técnica de colocación de baldosas cerámicas se seleccionará según la proyección del sistema y atendiendo a las exigencias funcionales del recubrimiento. Inicialmente, se procederá al diagnóstico de los soportes, las condiciones ambientales y exigencias de uso para poder seleccionar adecuadamente la baldosa cerámica y en función de éste proceso, se seleccionarán los materiales de agarre y rejuntado.

A continuación se exponen algunas recomendaciones generales a tener en cuenta para la colocación de baldosas cerámicas, aunque es imprescindible contar con profesionales cualificados para su ejecución en cada caso.



Replanteo del espacio: comprobación de las medidas del espacio a revestir, niveles, aplomado de paramentos, plenitudes, etc. Se debe buscar una distribución de las juntas que evite las tiras estrechas y los cortes de baldosas.

Soportes de colocación. Realizar un diagnóstico de la superficie teniendo en cuenta: la estabilidad de la base; la compresibilidad de las capas intermedias; la planitud, cohesión, absorción de agua, textura, compatibilidad química y estado de la superficie de colocación que recibirá el material de agarre.

Colocación.

Se desaconseja la colocación de baldosas cerámicas mediante la técnica de capa gruesa con mortero de cemento -QUEDANDO RESTRINGIDA A BALDOSAS CON CAPACIDAD DE ABSORCIÓN DE AGUA SUPERIOR AL 3% Y CON FORMATO INFERIOR A 900CM2- SOBRE SOPORTES ESTABLES SIN CAPAS INTERMEDIAS.

Para el resto de baldosas, se aplicará la técnica de capa fina utilizando adhesivos cementosos, adhesivos en dispersión o adhesivos de resinas de reacción. Para una correcta colocación seguiremos las siguientes indicaciones.




Rejuntado se realiza transcurridas al menos 24 horas desde la colocación de las piezas cerámicas.

Limpieza. Para retirar los restos de cemento, materiales de sellado de juntas y cualquier otro residuo, se deben utilizar detergentes desincrustantes ligeramente ácidos. Es conveniente impregnar la superficie con agua limpia previamente a cualquier tratamiento químico para evitar una posible absorción de los agentes utilizados por los materiales de rejuntado.



Consejos generales

Seleccionar el tipo de adhesivo según el destino, soporte, formato y capacidad de absorción de agua de la baldosa.

Es importante controlar que la colocación se realiza dentro del tiempo abierto del adhesivo para evitar que se forme una película seca que perjudica la adherencia.

La anchura de la junta depende del formato de la baldosa y del uso y esfuerzo previsible a la que va a ser sometida la instalación.
No se aconseja la utilización de una junta de colocación inferior a 3 mm. En ningún caso se puede colocar sin junta.



Mantenimiento


En general, los revestimientos cerámicos se caracterizan por ser uno de los materiales que presentan mayor facilidad de uso y menos requerimientos de mantenimiento por su facilidad de limpieza.

Debido a la naturaleza de su superficie, los materiales cerámicos evitan los fenómenos de adherencia, y si esta se produce mediante un vehículo intermedio (grasa, etc...), es fácilmente eliminable por lavado con una solución diluida de detergente comercial.

A continuación se dan unos consejos para la realización de las siguientes actividades de mantenimiento:

Limpieza inicial al finalizar la obra


Una vez concluidas las operaciones de colocación y rejuntado, la superficie del material cerámico suele presentar restos de cemento en forma de película o pequeñas acumulaciones. En la mayoría de los casos basta la limpieza con una solución ácida diluida (ej: vinagre comercial) para eliminar dichos restos. Existen además, productos comerciales específicos para la limpieza de cemento, pero deben usarse con precaución ya que normalmente presentan concentraciones de ácido más elevadas.

Como norma general, siempre deben tenerse en cuenta las siguientes precauciones:


Tratamientos superficiales de impermeabilización


En el caso de revestimientos porosos es habitual aplicar tratamientos superficiales de impermeabilización con líquidos hidrófugos y ceras para mejorar su comportamiento frente a las manchas y evitar la aparición de eflorescencias procedentes del mortero de cemento. Estos tratamientos, que pueden ser previos o posteriores a la colocación, dependen de las condiciones de utilización del material, y en ocasiones se utilizan además para modificar las propiedades estéticas del producto, pudiéndose elegir el acabado (tono y color) y la textura superficial deseada (mate o brillante).


En función del volumen de tránsito que soporte el material, cada cierto tiempo puede ser necesario repetir la aplicación final de cera para recuperar el aspecto inicial del material. En cada caso, es recomendable consultar al fabricante qué productos y qué tratamientos de impermeabilización serán más adecuados, dependiendo si se trata de revestimientos de interior o exterior.


Mantenimiento periódico


Las operaciones de mantenimiento, en casos habituales, consistirán en limpieza periódica mediante un lavado con agua o una solución diluida de detergente, siendo suficiente para devolver al revestimiento sus características originales.

La aparición de manchas negras o verduscas, normalmente se debe a la aparición de hongos por existencia de humedad en el recubrimiento. Para eliminarlos se debe limpiar, lo más pronto posible, con lejía doméstica (comprobar previamente su efecto sobre una baldosa). Se debe identificar y eliminar las causas de la humedad.




 






FORMAS

EN LA

COLOCACIÓN


SELECCIÓN

TIPO DE

ADHESIVO

PREPARACIÓN

Y APLICACIÓN

 JUNTAS

CLASIFICACIÓN

BALDOSAS

SELECCIÓN

TAMAÑO DE

JUNTA

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